Johnny Ray Anderson, 42



201512200 block of 216th Street, Hawaiian Gardens, CaliforniaSheriffHawaiian GardensJohnny Ray Anderson, un latino de 42 años de edad, fue muerto a tiros por un agente de policía el domingo 5 de julio de 2015, en el bloque del 12200 de 216th Street, en Hawaiian Gardens, según la oficina del forense del condado de Los Ángeles. El hecho comenzó cuando agentes del Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles respondieron a un llamado acerca de un merodeador, cerca de las 9:40 p.m., precisó un comunicado de prensa del departamento. La persona que realizó el llamado informó que un hombre estaba llamando a la puerta e intentaba entrar a su domicilio. Cuando los agentes llegaron al sitio, comenzaron a registrar el lugar. Allí hallaron a Anderson en el patio trasero, según el comunicado, y se desató el tiroteo. Anderson recibió un disparo en la parte superior del cuerpo y fue declarado muerto a las 9:42 p.m., según los registros del forense. Los investigadores no encontraron un arma en el lugar. La esposa del fallecido, Kathleen Anderson, afirmó a The Times que su marido había intentado huir de los agentes cuando le dispararon. También declaró que ella y su esposo estaban sin hogar, y que habían ocupado una de las dos casas abandonadas en 215th Street y Belshire Avenue. Su marido estaba arreglando una bicicleta fuera de la propiedad cuando vio las patrullas policiales, precisó. También aseguró que su esposo, quien había crecido en Hawaiian Gardens, estaba incluido en una orden de restricción contra pandillas y no quería ser arrestado. “Teníamos miedo”, dijo. “Sabíamos que estábamos ocupando el lugar ilegalmente”. Afirmó también que su esposo intentó escapar rápidamente y trepó un muro hacia el patio de su vecino. Aparentemente, ella le rogó que no escapara y se entregó a sí misma a las autoridades con los brazos en alto, asegurando que no estaba armada. La mujer comentó que permaneció sentada varias horas en una patrulla, preguntando si habían hallado a su marido, y que recién a las 5 a.m. fue informada de su muerte. “Tenía toda la vida por delante y se la arrebataron”, aseguró.